viernes, 20 de mayo de 2016

Rebaja de precios de productos agrícolas,sí; pero con orden y control

Rafael Carela Ramos #Saniago de Cuba.-Desde el día 3 de este mes de mayo, se establecieron medidas de rebaja de precios en la comercialización de productos agrícolas en la provincia y todo el país, mediante las Resoluciones 157-C y 162 del 2016 del Ministerio de Finanzas y Precios. Estas medidas fijan, entre otras cosas, los precios máximos de venta a la población de productos agrícolas seleccionados. Estos precios máximos se corresponden con los productos de primera calidad, de acuerdo con las regulaciones vigentes; a los de segunda, se les aplica un descuento del 20 %, y a los de tercera un 40 %. Es decir, que si un producto de primera cuesta un peso cubano; el de segunda debe costar 80 centavos, y el de tercera, 60 centavos. Los precios tienen en cuenta la época de cada cultivo: la óptima en que los rendimientos son superiores, y en las que disminuyen los rendimientos. Ahora, con el mismo dinero que se invertía en la compra de estos alimentos anteriormente, usted puede adquirir más productos, o gastar menos dinero para comprar lo mismo que antes. Muchos se preguntan por la clasificación de cada tipo de mercado. En un recorrido que realizamos por varios mercados santiagueros, y en conversación con sus funcionarios del gobierno, administradores y trabajadores, he podido conocer que los mercados abastecidos por empresas estatales de la Agricultura y Acopio, son los que están designados para la venta rebajada de precios de los productos. De acuerdo con la Resolución oficial, los precios se establecen para la venta en todos los mercados agropecuarios, excepto los de oferta y demanda, que son seis en Santiago de Cuba: mercado La Plaza, mercado Carlos Duboy, mercado La Esperanza, mercado La Tropical, mercado Aguilera y la Plaza del Mercado, situado este último en Padre Pico y Aguilera ; los arrendados por cuentapropistas, y los vendedores ambulantes (carretilleros), según nos informó Lisset Moreno Rodríguez, vicepresidenta del Gobierno municipal santiaguero. Estas medidas han sido bien acogidas por la mayoría de la población, en particular, las de menos posibilidades económicas, en tanto es un primer paso en el proceso de revalorización del peso cubano. No obstante, hay cuestiones que preocupan a la población y a las que debe prestársele la debida atención, para que estas esperadas y justas decisiones de las máximas autoridades del Partido y el Gobierno del país y de la provincia, que mucho han trabajado y trabajan en esta dirección para bien de la población, cumplan totalmente su objetivo. Una de estas preocupaciones es la necesidad de tomar las medidas para garantizar al abastecimiento a los mercados, evitando los desvíos de mercancías; la compra a los productores por debajo de mesa, o el incumplimiento los contratos por alguna de las partes. El estado técnico de las pesas y la manipulación de los vendedores en contra de los clientes, es un hecho del día a día en muchos de nuestros comercios, por lo que la administración, los funcionarios de las empresas e inspectores tienen velar para que no suceda. En mi caso personal, viví una experiencia que ha de alertarnos. A mediados de la semana anterior, compré dos col en un kiosco del mercado de frente al Ferrocarril, a un precio topado de 85 centavos la libra.”¡Cuatro ochenta!”, me dijo el vendedor, algo que me pareció exagerado de acuerdo con el peso y calidad del producto. En ese momento se presentó un hombre, que supongo sea un inspector, y le indicó. “Vuelve a pesarle el producto”. Y en realidad su precio era de ¡dos pesos 90 centavos! Una diferencia de más dos pesos, en una compra de menos de cinco. Tampoco debemos dejar de la mano el hecho de que el precio del producto sea en correspondencia con su calidad. No se puede vender lo de segunda como lo de primera, porque cada uno tiene un precio diferente. Cuando un producto pierde calidad por maltrato en su manipulación o larga estadía en la tarima, hay que rebajarle su precio. Velar por todo esto le corresponde, a los cuadros anteriormente mencionados, a los cuales les toca controlar y exigir para que las medidas se cumplan tal y como fueron concebidas. Hay quienes también se preocupan por lo que puedan hacer en esta situación los concurrentes a los mercados de oferta y demanda, los arrendatarios de locales, carretilleros y otros que no están en la lista de los que tienen que rebajar los precios, no sea que algunos pretendan acaparar para luego revender. Hasta donde sé, a esto se le busca una solución, que seguramente no será como la de los mercados estatales, pero tampoco como a cada cual le parezca. Con este sistema no todo está resuelto, pero se reduce el papel encarecedor de los intermediarios, aunque esto no es suficiente, pues junto a las medidas organizativas hay que aumentar la producción, para que sea sostenible la presencia de los productos agrícolas y de otro tipo, a los precios actuales, en los mercados. Por lo pronto, lo importante es que con estas medidas, el bolsillo de los que dependen de su salario –la mayoría- se acerca un poco a una nueva y esperanzadora realidad.

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