viernes, 3 de junio de 2016

Aniversario 55 del MININT:Guardafronteras del mar y el suelo patrio cubano

Rafael Carela Ramos #SantiagodeCuba.-Desde lo alto del faro, el Mar Caribe que baña la costa parece un gigantesco plato azul reverberante bajo el fuerte sol veraniego de la tarde. No se observa ningún navío en el horizonte. Todo está en calma. Estamos en el puesto de Guardafronteras del Ministerio del Interior en El Morro de Santiago de Cuba, donde un grupo de jóvenes oficiales y combatientes custodian el mar territorial cubano y el suelo patrio. La unidad en nada se parece a aquellas de las Tropas Guardafronteras que vimos en los primeros años de la Revolución. Ahora las edificaciones, como el comedor y los dormitorios son de paredes de bloques cubiertos y techos de placa, mucho más bellos y confortables que antes, así como sus piezas interiores. Tampoco vemos las imágenes históricas del combatiente parado sobre una roca, oteando el mar, acompañado de un perro, aunque hay sitios en otras zonas, que por sus características topográficas, obligan a hacerlo. Ahora, en general, no es necesario, pues estos combatientes cuentan con medios técnicos modernos que permiten la detección, localización e identificación, en cualquier punto de los alrededores del país. lo mismo de pescadores furtivos que de posibles embarcaciones enemigas. En la unidad se respira un ambiente de limpieza, orden y disciplina. Mientras unos trabajan, otros descansan o se preparan para cumplir su tarea. Cada cual en lo suyo. Hacemos un aparte para entrevistar a uno de los operadores de equipos de alta tecnología. Combatiente Leonardo David Mayedo Pérez, de 18 años, y con 10 meses de servicios: “Mi principal misión –dice-, es monitoriar las entradas y salidas de los medios navales en la bahía; detectar cualquier embarcación a la mayor distancia posible, su rumbo y velocidad, y activar, en caso necesario, la señalar para que todos ocupemos nuestros puestos combativos. “Asimismo -agrega-, detectar cualquier violación de la flora y la fauna en nuestra zona costera y cooperar con pospuestos fronterizos vecinos”. Relata Mayedo que durante su tiempo de servicio participó en la ocupación de un remolque abandonado en la base de Niquero y en la captura de pescadores ilegales. “Yo vivo cerca del mar y siempre quise ser guardafrontera, Me siento bien aquí”, concluye-. El combatiente Rosa Ramírez Sardina, de 18 años, procedente de Guama, es una de las dos muchachas de este puesto de guardafronteras. Manifiesta que mantiene buenas relaciones con sus compañeros y superiores. “Una de mis tareas es ser capitana del destacamento que efectúa diariamente el cañonazo, a la puesta del sol, en homenaje a los mambises de la guerra de liberación de Cuba contra España. No tiene horario fijo, como tampoco lo tiene la puesta solar. “Para cumplir esta misión nos ponemos un uniforme blanco con un sombrero mambí, y al terminar de ejecutar la ceremonia, damos el grito de ¡Viva Cuba Libre!. Rosa dice que cuando termine de cumplir su tiempo de servicio, solicitará estudiar la carrera de perito en una escuela del Minint. El sub-tte. David Alejandro Cobas, segundo jefe del puesto, es casi tan joven como sus subordinados. Tiene sólo 22 años. Antes de llegar aquí hace dos meses, formaba parte de un grupo operativo de los Guardafronteras. “Tengo un personal disciplinado y bien preparado, capaz de cumplir las tareas que tienen asignadas, tanto en el dispositivo como en las acciones contra las ilegalidades que a veces tenemos que enfrentar”. “Aquí permaneceremos alertas y dispuestos para enfrentar las tareas que se nos asignen, orgullosos de que nuestro ministerio arribará en estos días a su aniversario 55, en defensa de la Revolución, y en saludo al 90 cumpleaños del Comandante en Jefe, Fidel Castro”.

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